Déjame te Cuento
Ángel Solís
Pese a haber hecho campaña como suplente de la entonces candidata a la presidencia municipal de Cancún, Mara Lezama Espinosa, entrando como cuota del Partido Verde —propiedad de Jorge Emilio González Martínez “El Niño Verde”—, a Ana Patricia Peralta de la Peña las pocas veces que visita Chetumal pareciera que esta capital le apesta, además de ser soberbia con la gente y medios de comunicación.
Acostumbrada a que todo se lo resuelva el gobierno estatal y experta en esconder la cabeza cada vez que ocurre un hecho violento en su municipio —cosa de todos los días—, Ana Paty sueña con gobernar Quintana Roo desde su lujosa residencia de Cancún, ya que la gente de Chetumal la incómoda o no la ve con agrado.
Lo sucedido ayer en la Explanada de la Bandera, previo a la ceremonia cívica conmemorativa del 51 aniversario de la promulgación de la Constitución de nuestro estado, donde prácticamente la cancunense bateó a un grupo de reporteros de la capital del estado, principalmente al destacado periodista Mario Castillo Rodríguez, fue una falta de respeto total al trabajo que realizan diariamente estos comunicadores bajo sol y lluvia.
Pero estos arrebatos de Ana Paty en esta ciudad capital no son algo nuevo, porque siempre que a ella no le queda más opción que venir, ya sea al Congreso del Estado o a Palacio de Gobierno, sale corriendo y evita que las personas y los reporteros la aborden sobre algún asunto de su fallida administración.
Pese a haber hecho campaña juntas, Ana Paty no aprendió nada de la gobernadora morenista Mara Lezama Espinosa, ya que es la única de los 11 alcaldes del estado que se conduce con modales déspotas, arrogante y soberbia con cualquier persona modesta de nuestra capital que se le intente acercar.
Con un tono de voz que la muestra como una mujer que en su vida ha tenido que asolearse en la cola de la verdulería —toda una “Fifí”, como los definiera López Obrador —, pareciera que los chetumaleños no la merecemos y, pese a esto, su padrino político —el Niño Verde— ya la tiene como “plan B” para la gubernatura, de haber cambio de género para el 2027.
Lo cierto es que esta señora no es de Morena ni tampoco ha estado en las encuestas serias. Sin mérito alguno que destacar en su gobierno, más que ser Cancún el líder en ejecuciones, extorsiones y levantones en todo el estado, Ana Paty sueña con ser gobernadora para llevarse la silla principal de Palacio de Gobierno hasta la zona hotelera cancunense.
Quien haya engañado a esa mujer haciéndole creer que es política, le hizo mucho daño. Empatía, oficio político y humildad, son algunas de las cosas que le faltan a Ana Paty, pero desgraciadamente ya está grande para comenzar a aprender.
Siga soñando, señora presidenta, y respete a los chetumaleños.






