ANÉCDOTAS Y REFLEXIONES
Miguel Borge Martín
Siendo Senador de la República, me enteré de que Don Luis Reinhardt Mc Liverty había construido en cartón una maqueta de Payo Obispo, que había sido llevada al edificio del Congreso del Estado para ser exhibida, y que de ahí había sido retirada y que gran parte se había destruido al ser trasladada a otro lugar. /Esta era la segunda maqueta que Don Luis había construido de Payo Obispo.
La Primera Maqueta la comenzó a construir Don Luis en 1983, y llegó a tener 43 reproducciones de casas de Payo Obispo; pero Don Luis tomó unas vacaciones, se fue a Paraíso, Tabasco, y al regresar se encontró con que la lluvia había destruido la maqueta (1).

Después de este incidente le ofrecen un espacio en la Biblioteca, y en una muestra de la tenacidad que lo caracterizaba, se pone a construir la Segunda Maqueta. /Sin embargo, en la medida en que la maqueta crece y más personas se acercan a ver su trabajo, el espacio de la Biblioteca va siendo insuficiente. Don Luis solicita ayuda y el Congreso del Estado se la brinda, ofreciéndole un espacio suficiente para continuar con su obra, pero poco a poco más y más personas acuden a ver la Segunda Maqueta, hasta que la tiene que retirar de ahí, y en el camino a casa de su mamá ocurre lo que comentamos en el párrafo anterior. (2)
Con los antecedentes que les he platicado y motivado por el interés que me había despertado que tuviésemos una Maqueta de Payo Obispo -que fue la capital del Territorio Federal de Quintana Roo de 1915 a 1937- y por todo lo que le había pasado a Don Luis con su segunda maqueta, en uno de mis frecuentes viajes a Chetumal fui a visitarlo a su casa. /Me recibió amablemente, me ofreció una silla, se instaló cómodamente en una hamaca descansando su cabeza en una de las orillas, y comenzamos a platicar.
Le comenté de mi interés por el tema de la maqueta, por considerarlo un proyecto que contribuiría al resguardo de nuestra historia, en particular la de Chetumal, y a mantener vivo un sentimiento de sano orgullo por la capital del estado, y comenzamos a platicar. /Me dijo que desde que murió su padre, él y sus 4 hermanos varones ayudaban a su mamá vendiendo el pan de coco y los dulces que ella preparaba. /En sus recorridos y mientras esperaba que le compraran algo, observaba detenidamente las casas, su orientación, la ubicación de sus puertas y ventanas, los colores con los que estaban pintadas, el patio, los curvatos, las proporciones, etc. De hecho, lo que Don Luis hacía, era fotografiar con sus ojos y su memoria todo el exterior de las casas, para poder reproducirlas en un dibujo plano o convertirlas en una imagen de 3 dimensiones.
Así era Chetumal cuando todavía se llamaba Payo Obispo
¿Cómo una persona como Don Luis -que en ese entonces tendría tal vez 67 años- había podido resguardar en su memoria toda la información que demanda la maqueta de una ciudad, para que reflejara con fidelidad lo que fue la realidad de esa ciudad? Incluso le llegué a jugar la broma de decirle: “con todo respeto Don Luis, a mí se me hace que usted se brincaba las bardas” Hemos de haber estado platicando tal vez una media hora y recuerdo bien que, en algún momento de nuestra plática, le dije que tal vez, si por mi fuera y se presentara la oportunidad, continuaríamos con la tercera y definitiva versión de la Maqueta de Chetumal.

Me llegó a entusiasmar la idea de la maqueta, como si fuera un niño viendo las casitas de madera y todo lo demás hecho en miniatura. /Pero, desde luego que no sólo eso. /Me parecía interesante -bastante interesante e importante- que Chetumal tuviese una maqueta de elevado contenido histórico, de esas que solo pocas ciudades en el mundo llegan a tener, de no ser por fragmentos que se exhiben en puntos con cierto atractivo turístico.
Consideraba además que la maqueta constituiría un patrimonio con valor, no sólo cultural, sino también educacional, y para enaltecer históricamente a la ciudad, así como para mostrarle a las nuevas generaciones de qué manera había evolucionado la capital del estado, que nació en 1915 siendo Payo Obispo, para llegar a ser Chetumal en 1937. /Una maqueta que mostrara, con sano orgullo, la arquitectura de la ciudad con naturaleza caribeña, con casas y edificios de madera, que en la mayoría de los casos eran construcciones palafíticas, que se construyeron con la técnica marinera de construcción de barcos, incluyendo en sus patios los ya de por sí muy chetumaleños curvatos de madera machimbrada y flejes metálicos.
No estaría escribiendo sobre la maqueta, de no ser porque hay cosas que tienen que ocurrir. /La directora del Instituto Quintanarroense de la Cultura (IQC), Arq. Adriana de la Cruz Molina, entró en contacto con el proyecto y se reunió con la Presidente Municipal de OPB, Profra. Rosario Ortiz Yeladaqui, para platicar sobre el tema de la construcción de la 3ª versión de la Maqueta de Chetumal. /Esto dio lugar a que la Presidente Municipal se reuniera conmigo para platicar sobre la Maqueta, lo que me trajo a la memoria aquello que siendo Senador de la República le dije a Don Luis cuando lo visité en su casa: “si por mi fuera y se presentara la oportunidad, continuaríamos con la tercera y definitiva versión de la Maqueta de Chetumal”. /Tanto Charito como yo estábamos convencidos de que se hiciera la Maqueta y acordamos apoyar su construcción, que debería hacerse con madera para asegurar su durabilidad. /El Municipio se hizo cargo prácticamente de todo, excepto algunos gastos menores que corrieron a cargo del Gobierno del Estado.
La inauguración de la Maqueta formó parte del programa de la gira del Presidente Carlos Salinas de Gortari, cuando vino a Chetumal para firmar como Testigo de Honor el Decreto por el que se creaba la Universidad de Quintana Roo, el 24 de Mayo de 1991.
Desde la fecha de su inauguración en 1991, la Maqueta ha sido objeto de diferentes trabajos, no sólo de mantenimiento, sino de mejoramiento en su presentación y contenidos, para dar mejor testimonio de la primera etapa en la vida de Chetumal, cuando se llamaba Payo Obispo, que al paso del huracán Janet el 27 de Septiembre de 1955, prácticamente desapareció de la geografía, y hoy solo nos queda el testimonio histórico que representa La Maqueta de Chetumal.
Considero que debemos cuidar afanosamente La Maqueta, con mucha diligencia y dedicación, lo que implica que, con esmero, entusiasmo y esfuerzo, cuidemos este legado que nos dejara en vida Don Luis Reinhardt Mc Liverty de lo que fue Payo Obispo, el antecedente histórico inmediato de lo que es hoy Chetumal, la capital de Quintana Roo. /Es muy importante que valoremos en todo lo que representa históricamente La Maqueta de Chetumal, y establezcamos una forma de organización y administración con apoyo financiero del sector público, que garantice su adecuado cuidado, conservación y promoción. /No debemos permitir que se pierda la traza histórica de Chetumal. /La Maqueta que nos dejó Don Luis es de todos los quintanarroenses.
(1) Tesis de Licenciatura “DE PAYO OBISPO A CHETUMAL. LA HISTORIA DE LA MAQUETA DE
LA CIUDAD”; Presentada por Irazú Marisol Sarabia May para obtener el título de Licenciada
en Humanidades en el Área de Concentración en Historia; Universidad de Quintana Roo;
Noviembre de 2014; p.41
(2) Ibid., p.44