CAFÉ DE ALTURA
Javier Chávez Ataxca
Al disfrutar un reinado de muchas décadas en Quintana Roo, el PRI hizo emerger y cuajar una clase política diestra e incluso ejercitada en las grandes ligas, como el exgobernador cozumeleño Pedro Joaquín Coldwell y la chetumaleña Sara Esther Muza Simón.
En cambio, Morena sigue sin aprovechar su absoluto dominio para debutar a hechos en casa y ocurre algo peor: han aceptado que verdes, panistas y priistas se pongan la casaca guinda por conveniencia.
El PRI tiene muchos pecados que no ha confesado al señor cura, pero todo el pueblo los conoce. Y si algo hay que reconocerles es la pureza de sus integrantes, porque competían con sus figuras y comenzaron a perder en la zona norte a partir de 1996.
Uno de sus errores –y tuvieron una cadena de ellos– fue arrejuntarse con el partido Verde, como ahora hizo Morena por decisión de Andrés Manuel López Obrador cuando ganó la Presidencia.
Tres alcaldes morenistas vienen del Verde: Diego Castañón Trejo (Tulum), Ana Patricia Peralta de la Peña (Cancún) y Estefanía Mercado Asencio (Playa del Carmen). Una viene del PAN: Atenea Gómez Ricalde (Isla Mujeres) y dos del PRI: José Luis Chacón Méndez (Cozumel) y José Alfredo Contreras Méndez (Bacalar).
Tan sólo hay dos alcaldesas realmente morenistas: Yensunni Martínez Hernández (Othón P. Blanco, la capital) y Mary Hernández Solís, de Felipe Carrillo Puerto.
Los guindas genuinos siguen sin aparecer en muchos frentes y quizá ni lo hagan.






