CAFÉ DE ALTURA
Javier Chávez Ataxca
El político es un animal que rara vez asimila las lecciones de la historia reciente, al sentirse infalible y acorazado. Así ocurre con el alcalde morenista de Tulum, Diego Castañón Trejo, quien repite los fatales errores del gobernador priista cozumeleño Roberto Borge Angulo, cuya sanguinaria reingeniería de 2013 pateó a mil 600 burócratas chetumaleños y envió al PRI a la horca en 2016.
Por la mañana leí la columna Comentario al Vuelo de Julián Santiesteban, quien publicó recibos de nómina de empleados a quienes han reducido ilegalmente el sueldo y firman bajo protesta, inconformes por este golpe bajo. Otro racimo de empleados ya fue puesto de patitas en la calle.
Mochar el sueldo a los trabajadores de la base de la pirámide es obra de miserables y no se justifica en un municipio pudiente, como tampoco se justificó con Beto Borge, quizá convertido en discreto asesor del sobrino del expresidente Carlos Salinas, cuya reingeniería por ser miniatura no es menos dañina para los burócratas municipales que han votado por Morena.
Sea del PRI, Morena o cualquier partido, un presidente municipal tiene que ahorrar sin afectar a la tropa que tiene comprometido el sueldo y vive al día. Pero Diego Castañón aplica a conveniencia uno de los mandamientos del expresidente Andrés Manuel López Obrador: “Primero los pobres”, pero cuando hay que ordeñarles el modesto ingreso.






