Alerta Roja

La “reingeniería” que el gobernador Mario Villanueva se negó a ejecutar y que sí realizó Roberto Borge

CAFÉ DE ALTURA
Javier Chávez Ataxca

Hay acciones por las que un gobernante pasa a la historia y lo negativo pesa mucho más. Un botón es la sanguinaria e innecesaria “reingeniería” ejecutada por el gobernador priista Roberto Borge Angulo, quien a partir de octubre de 2013 echó a la calle a mil 600 burócratas. Patear a los humildes es una crueldad, porque muchos van al día y aguardan su jubilación. 

En nuestra capital pegó durísimo ese brutal recorte a una plantilla laboral total de 16 mil empleados, sindicalizados y de confianza. Por ello el joven cozumeleño fue más odiado por los chetumaleños y se la cobraron al PRI donde más duele: en la gran elección de 2016 por la gubernatura; además perdió la capital y el Congreso.

Beto Borge desbarrancó a un partido que desde 1975 permanecía en la gubernatura y fue el último priista en Palacio de Gobierno, porque atizó a Carlos Joaquín, el del “gobierno del cambio”.

Hasta ahora Beto permanece preso en el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi) del estado de Morelos, la tierra de Emiliano Zapata.

Pero hay una “reingeniería” que se negó a ejecutar el gobernador priista Mario Villanueva Madrid iniciando su gobierno. Cuenta el chetumaleño que vino a verlo Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda del Presidente Carlos Salinas de Gortari.

Aspe le dijo que de parte de Salinas tenía que hacer un fuerte recorte de dos mil empleados, casi todos de la capital. Esa poda la estaban haciendo en los estados, por petición del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Me fui a ver al Presidente de inmediato y le hice ver el enorme daño a tantas familias humildes, incluso del PRI. Le puse en la mesa los números, destacando la poca importancia del ahorro al compararla con el daño que causaríamos”, detalla el exgobernador chetumaleño.

Villanueva recuerda que Salinas fue razonable y así le respondió, tras reflexionar unos segundos: “Dile a Pedro Aspe que Quintana Roo quedará excluido”.

Si Mario Villanueva hubiera obedecido sin chistar, como ahora hacen muchos o es por sus pistolas, sería recordado como verdugo y habría puesto en aprietos al PRI. Pero reaccionó como buen gobernador, defendiendo con firmeza a los de casa.

En la fotografía de archivo de mi compadre Jorge Couoh Ayala vemos a Pedro Aspe con Mario Villanueva.

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