CAFÉ DE ALTURA
Javier Chávez Ataxca
La rectora de la Universidad Autónoma de Quintana Roo (UAQROO), Natalia Fiorentini Cañedo, agitó la bahía de Chetumal al condenar la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela con un “comunicado importante”, quizá autorizado por la comunidad universitaria.
Sí, nuestra máxima casa de estudios no debe pedir permiso para reaccionar ante lo que ocurre en Venezuela, pero no debe ser pasiva en los casos de nuestro gigantesco patio: escándalos de corrupción, manotazos autoritarios de los gobiernos de Morena y sucesos trágicos hasta ahora sin culpables, como el descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca.
El comunicado de Natalia Fiorentini es buen punto de partida, pero es necesario precisar si esta postura cuenta con el respaldo de la comunidad universitaria o solo fue de su “ronco pecho”, sorpresiva para muchos en los dominios de la UAQROO.
Me informan que nuestra Universidad anclada en la bahía de Chetumal cuenta con un Colegio de Estudiantes liderado por Heidi Díaz, una presidenta ilegítima impuesta en un proceso electoral fraudulento, estilo viejo PRI y adolescente Morena.
En otras Universidades e incluso en Preparatorias sus colegios estudiantiles son participativos y contestatarios, algo saludable porque en el otro extremo hay pasividad, miedo y valemadrismo.
Despertar por Venezuela está bien, pero nuestra Universidad también debe condenar lo que ocurre en México, incluidas gravísimas violaciones a derechos humanos y otras injusticias del régimen morenista.






