Alerta Roja

La visita de Rafael Marín Mollinedo a Mario Villanueva, un personaje accesible para todos

Javier Chávez Ataxca
CAFÉ DE ALTURA

Una fotografía del exgobernador Mario Villanueva Madrid con su visitante Rafael Marín Mollinedo —aspirante de Morena a la gubernatura— agitó la bahía de Chetumal y las ráfagas llegaron hasta Cancún y Ciudad de México.

La jiribilla política de la imagen es inevitable, pero en este proceso interno de Morena para seleccionar candidato estrella el ingeniero Villanueva se ha mantenido al margen, discreto ante el fuego de artillería en la “sierra morena”.

A Mario Villanueva lo estimulan los encuentros con protagonistas quintanarroenses: políticos, periodistas, empresarios, boxeadores, emprendedores, amigos del colegio y agrónomos.

Como a Rafael Marín, el exgobernador ha recibido en su prisión domiciliaria de Residencial Andara a otros aspirantes de Morena a la gubernatura, sin discriminar colores partidistas.

Quien acude a verlo accede a su visión kilométrica de la política y puede irse con su morral de consejos, despedido con un abrazo del hermano mayor galvanizado en su tragedia personal, engendro del vengativo Presidente Ernesto Zedillo cuyo prolongado martirio dejó correr Andrés Manuel López Obrador.

Las visitas de cortesía no se rechazan y en este encuentro sabatino dominaron los temas de amistad y el interés de Marín Mollinedo en la salud del exgobernador, según la cuidadosa versión oficial.

Pero ese encuentro (presenciado por algunos integrantes del Grupo de los Ocho) es terreno fértil para la suspicacia y su contenido es llamativo, ya que todo movimiento o expresión desemboca en la gran elección de 2027, ganada de antemano por Morena con sus dos socios.

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