
¡Vaya fotografía!
Mientras los fans de uno y otro bando se jalan del chongo, los involucrados se saludan cordialmente (hasta donde alcanza a verse) e incluso inmortalizan el encuentro con una instantánea que ya circula por todos lados.
Por eso es malo, malísimo, entregarse en cuerpo y alma a un solo bando y y no solo eso, sino rasgarse las vestiduras cuando se piensa que los adversarios se están pasando de gandallas con el candidato de sus respectivas referencias y sin pensarlo dos veces le entran a los tortazos.
La política, dicen, es el arte de las negociaciones. Se hace a plena luz del día y también en lo oscurito. Los políticos exitosos, esos que trascienden a los sexenios, son especialistas en los acuerdos, en intercambiar ofertas para luego arribar a un buen puerto. Político que no juega al ajedrez de las negociaciones está “frito”, juran y perjuran los expertos.
La fotografía en mención dará mucho de qué hablar en todos lados. La realidad es que pocos sabe cuál fue el verdadero meollo del encuentro.
¿Hablaron de lo que a medio mundo le interesa? ¿Concertaron algo? ¿Fue cafecito solamente?.
Sepa la bola.
¿Cuántos resultaron acalambrados después de ver la foto?.
¡Mmmm!.
Procedamos a leer a los que saben de estas cosas y por ende pueden ilustrarnos al respecto.
El monero y texticulero nomás anda de metiche.
Me gusta el chisme, lo confieso.






