CAFÉ DE ALTURA
Javier Chávez Ataxca
Por varias semanas fue sopa del día ver por fin al mando supremo de las aduanas, Rafael Marín Mollinedo, llegando a Chetumal para tomar posesión como superdelegado de los programas sociales del Bienestar, cargo que le permitiría subir en las encuestas para competir en la carrera por la gubernatura.
Una mujer no le dio la autorización a Rafa Marín y el marcador seguirá intacto, con el senador Eugenio Segura al frente y dos competidoras que le siguen: Estefanía Mercado y Ana Paty Peralta, alcaldesas de Playa del Carmen y Cancún. Una mujer es encargada del despacho: Ingrid Yamileth Alcudia Mérito, quien era directora regional de Programas del Bienestar en Cozumel.

El partido guinda ha establecido el mecanismo de las encuestas y cuando le da la gana no las respeta, o retuerce sus resultados para hacer ganar a quien prefiera. Sus encuestas son un dedazo oculto, como un elefante escondido en una hoja de chaya. Ese amañado criterio de selección mantiene muy activos a los interesados en sentarse en la silla de Mara Lezama, y todos tienen su cachito de boleto para la rifa.
Morena conservará la gubernatura y cuando tenga candidato o candidata el elegido puede irse de vacaciones o permanecer en casa depurando la lista de colaboradores. Incluso para un periodista será un proceso aburridísimo, como el que disfrutaron los priistas Jesús Martínez Ross y Pedro Joaquín Coldwell, haciendo campaña para ganar en 1975 y 1981.
La atención se concentra en cuatro presidencias municipales: la de nuestra capital, José María Morelos, Tulum y Cozumel. En nuestra capital va por la revancha la naranja Lidia Rojas, y en José María Morelos ya está en la pista con su regiduría el Xiximac naranja, Francisco Puc. En Tulum está muy fuerte y calladito el regidor naranja Jorge Portilla Manica, quien capitaliza el desgobierno del alcalde exverde Diego Castañón.
En las cuatro diputaciones federales no hay peligro para la 4T y si acaso hay tres o cuatro distritos locales donde la oposición puede ganar diputaciones o al menos competir muy duro, claro, si el matrimonio de verdes y morenos permanece unido, no precisamente en armonía.






