Chetumal, 20 de marzo de 2026
(Gonzalo Hermosillo/TVO)
De acuerdo con datos proporcionados por el oficial mayor de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Quintana Roo (CDHEQROO), Erick Poot Alcocer, la presidenta del organismo, Omega Istar Ponce Palomeque, percibe un ingreso mensual que supera con creces al de la titular del Ejecutivo federal y rebasa incluso las percepciones de diputados locales y federales.
El reporte anual entregado por el propio funcionario revela una cifra que escandaliza: entre sueldo base, primas, compensaciones y prestaciones diversas, la funcionaria cuesta al erario público 321,570 pesos mensuales. Sí, leído con claridad: la titular de la CDHEQROO —encargada de velar por los derechos humanos de los quintanarroenses— gana prácticamente el doble que la presidenta de la República.
El desglose anual, según el mismo documento oficial remitido por Poot Alcocer, asciende a 3 millones 858 mil 845 pesos. Datos obtenidos por TVO, detallan las prestaciones que engrosan esa nómina privilegiada: 480 mil pesos anuales por “responsabilidad de mando” —un concepto que evoca riesgos laborales en un entorno de oficina pública—; 947,046 pesos por compensación por servicio personal de confianza; aguinaldo de 218,210 pesos; 25,560 pesos por quinquenio; canasta navideña de 8,800 pesos; prima vacacional de 111,426 pesos, y —como remate irónico— 6,400 pesos por “pavo navideño”.
En un estado marcado por la violencia, la precariedad laboral, el desplazamiento forzado y las denuncias sistemáticas de abusos policiales y autoridades omisivas, surge la interrogante inevitable: ¿quién protege realmente los derechos humanos de los quintanarroenses cuando la máxima autoridad en la materia se beneficia de un esquema remunerativo que contrasta brutalmente con la realidad de la mayoría de la población?
La opacidad y los privilegios en organismos autónomos no son nuevos en México, pero en este caso el contraste es particularmente crudo: mientras la ciudadanía enfrenta rezagos en acceso a justicia y protección efectiva, la CDHEQROO destina recursos cuantiosos a sostener un salario que muchos considerarían desproporcionado para una función de vigilancia y defensa de los más vulnerables.






