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Más allá de lo posible

La carrera por la gubernatura es una competencia cruel que desgasta a más de uno.

Al final varios se quedarán resollando en el camino.

Uno se llevará los honores correspondientes pero algo le tocará a los otros. Es, en parte, el chiste de esta justa.

Está Gino, está Rafa como las caras más visibles. Son los más nombrados en las encuestas. Aunque cabe decirlo, tal método es muy cuestionado por lo tanto que se ha abaratado y en consecuencia ya no es tan confiable que se diga.

Pese a todo, una cosa es cierta, la única que aparece con rigurosa precisión en todas ellas, es una dama que irrumpió en la política con una enjundia pocas veces vista.

Es un personaje con una combinación de detalles que luego, en conjunto, se han convertido en garantía de buena administración, de destellos de político experimentado que resuelve ipso facto sin darle tantas vueltas al problema.

Su efecto es tal, que no hay día en que sus rivales no peguen el grito al cielo, esos que un día tuvieron la oportunidad de servir al municipio y en vez de eso se despacharon con la cuchara grande.

Emboscados que a través de artimañas -los fakes son su herramienta favorita- tratan de meter zancadillas en el camino de un personaje que pareciera que no entró a la política para a ver si puede sino a competir con todo.

Se llama Estefanía Mercado y es presidenta Municipal de Playa del Carmen.

En estos días, la competencia por las posiciones de excelencia en la política del patio entra en una etapa del todo o nada, de pelearlas con uñas y dientes si fuera necesario. Es el ahora o nunca y se compite por las buenas o las malas. Visto está.

Si pueden zarandear al prójimo que está en la lid, lo hacen sin compasión alguna.

De allí que cualquier acción que amerite el aplauso ciudadano de algún suspirante, Son muchos los que hacen circo maroma y teatro para demeritarlo y con ello beneficiar a su favorito.

Dentro de toda esta maraña de vicios y trampas que existen en ese camino tan minado, de pronto aparece Estefanía con la mística de los atletas de excelencia: “Conmigo no cuenten como invitada, yo vengo a ganar”.

Y ya ganó. Por de pronto aparece en todas las encuestas. Y eso, aunque es una herramienta que ha perdido mucho de su preponderancia, ya es ganancia en esta política del patio en la que muchos darían las perlas de la virgen por tan solo ser mencionados en esa lista de prospectos para suplir a la actual gobernadora.

El viernes, Estefanía dejó la soltería.  Y hasta en ese detalle tan trascendental en la vida mostró su clase.

Con esa discreción que tienen los grandes, sin tanta bulla, contrajo nupcias con el ex basquetbolista de NBA, Eduardo Nájera.

El camino que falta es prometedor y complejo al mismo tiempo, habrá que hilar fino para aprovecharlo como es debido, porque, un paso en falso, y, ¡zaz!, le caerán los buitres.

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