Déjame te Cuento
Ángel Solís
Consciente del grave daño que ocasionan las campañas de desprestigio a la imagen turística de Tulum, ubicado en el Top 5 de los destinos turísticos más destacados a nivel mundial, el alcalde morenista Diego Castañón Trejo va por la regularización y tabulación de precios en el servicio de taxis, cuyas tarifas se rigen por el color de la piel, la vestimenta y el acento al hablar de quienes solicitan el servicio.
Aún en proceso de recuperación, luego de la intensa y tendenciosa campaña de desprestigio en 2025 detonada por youtubers y feisbuqueros, quienes con la difusión de precios exorbitantes de algunos negocios en Tulum, como cuatro tacos al pastor con tortilla de maíz por 300 pesos, o el servicio de renta de baños en 250 pesos, desataron una campaña negra que se sumó a la temporada de agosto a noviembre que normalmente pega a todos los destinos del estado.
El servicio de taxis requiere una urgente regularización y estricto control; esto lo sabe Castañón y por ello la semana pasada se reunió con Manuel Solís Alcocer, dirigente de los taxistas de Tulum, y con el Delegado del Instituto de Movilidad del estado, Enrique Pérez, para posibilitar la instalación de cámaras de videograbación, pagos con tarjeta y sistema de traducción a la brevedad en las unidades.

Es urgente el establecimiento de tabuladores de precios dentro de las unidades, ya que los operadores establecen sus precios según si el cliente es visitante nacional o extranjero, así como también de cómo lo vean vestido, siendo la tarifa mínima dentro de la ciudad entre 100 a 120 pesos, a la zona hotelera o costera desde el centro entre 400 y 500 pesos y del centro al aeropuerto Tulum-Felipe Carrillo Puerto, lo mínimo que cobran los choferes es de 100 a 120 dólares (entre 2 mil a 2,400 pesos), y que aumenta por el número de personas y maletas que lleven los pasajeros.
A eso se le suma que no se encuentran municipalizadas partes de la ciudad, como el fraccionamiento Aldea Tulum, donde viven cientos de personas y ubicado a seis kilómetros del centro de la ciudad, por lo que el precio del taxi aumenta, al ser considerado el servicio como traslado a un tramo federal.
Solo hay que imaginar el festín de los taxistas en diciembre y enero, al llevar y regresar a cientos de turistas a sus hoteles durante los conciertos de música electrónica en Zamna, ubicado en un predio del tramo Tulum-Felipe Carrillo Puerto.
El meter orden, establecer nuevos paraderos y establecer tabuladores de precios en el transporte público, beneficiará a miles de ciudadanos y turistas que habitan y visitan Tulum; este sería uno de los legados más grandes que dejaría Diego Castañón, un problema que sus antecesores no quisieron o no pudieron solucionar.
Bien por Diego, porque rumbo a la recta final de su gobierno está consolidando las obras y acciones que dejarán marcada su administración, y será su carta de presentación para lo que sigue para él: la Cámara de Diputados o el Congreso local.





