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El Diablo anda suelto

Hay mucho azufre desparramado en San Caralampio. Tanto que la mayoría de sus distinguidos habitantes están en riesgo de resbalar y darse un santo m…drazo del cual tardarán mucho tiempo en reponerse.

¡Puf!, hasta las narices arden de tanto respirar ese tufo tan característico que Lucifer va soltando a su paso.

En el partido guinda los talegazos están de a peso y pocos son los que están a salvo del enorme riesgo de equivocar el camino siguiendo al mesías equivocado y por ende tener que sufrir las consecuencias de una elección errónea.

Los expertos dicen que a principios de esta semana se sabrá quién es el afortunado que logró obtener la ansiada nominatura que le pavimentará el camino al paraíso.

Más vale que le apuren, porque a este paso que van las cosas, si se posterga tantito más la tan esperada nominación, en el campo de batalla no quedará piedra sobre piedra de tan duro que están los cocolazos.

Mientras, es una sufridera de los mil demonios en el que todos los que tienen algo que ver con la sucesión no encuentran ni su esquina. Muchos visitan al cardiólogo cada semana y los que no tienen necesidad porque las arterias les funcionan al cien, frecuentan a videntes y brujos para evitar cometer errores que los alejen del tan ansiado círculo en donde el presupuesto público fluye interminable como ríos de agua viva.

Esta semana, ¡uf!, pocos podrán dormir a pierna suelta. El insomnio se apoderará de la comarca. Y razón no les falta. Está a punto de desvelarse el misterio de quienes irán a rumiar su derrota y otros a festejar su acceso al paraíso.

No es poca cosa.

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