Gato encerrado


La mayoría coincide
El personaje que desde ayer anda en boca de medio mundo, Vicente Aldape Moncada, hoy ex-tesorero del ayuntamiento de Tulum, tiene muchas cosas que explicar ante de empacar definitivamente sus maletas e irse a casita (una de ellas, ¡snif!, el motivo de su desliz).
Aparentemente, después de su detención por la guardia nacional en el aeropuerto de Cancún, está en el desempleo, cuestión que genera muchas dudas, puesto que al saberse al dedillo todos los movimientos financieros del alcalde Diego Castañón, es obvio que este no cometerá la imprudencia de mandarlo a freír bolas a casa de la fregada.
No, ¡uf, ni pensarlo!.
Es un personaje de su muy íntima confianza y todo lo que sabe lo convierte en un riesgo andante, que mientras mantenga el pico cerrado no hay problema, pero si se le ocurre abrirlo, ¡gulp!, podría dinamitar de inmediato el chisguete de prestigio del alcalde (si es que aún le queda).
Los conocimientos que tiene archivados en la cabeza, más los documentos que probablemente guarda con celo en alguna caja fuerte, lo hacen doblemente peligroso.
Su ex-jefe lo sabe y por lo tanto ha de tenerlo entre algodones para que no lo toque ni el delicado pétalo de una rosa.
Ambos personajes deberían explicar a cabalidad, con manzanitas y piedritas si es posible, todos los misterios que encierra el affaire aeroportuario.
Harían bien en despejar a cabalidad las muchas dudas que todavía flotan en el ambiente.
Porque, de no hacerlo, entonces sí, ni las chistosas piruetas verbales de su vocero Adán Quintanilla podrá amainarle en algo las calamidades que le vengan en camino.
