Tres muertos en una casa de Chetumal y el silencio de la Fiscalía que alienta habladurías

Javier Chávez Ataxca
CAFÉ DE ALTURA
En una vivienda de Chetumal un policía preventivo mató con arma de fuego a su expareja y a su hija de 16 años y se suicidó anoche, según filtraciones acompañadas por rumores y versiones contradictorias.
El hecho de sangre paró en seco a los chetumaleños, resignados a la pérdida irreversible de nuestro paraíso de serenidad. Hay de crímenes a crímenes y el de ayer fue escalofriante, como en una película de terror.
Lo ocurrido con precisión ya se irá sabiendo, pero la Fiscalía General de Quintana Roo nos ha dado cátedra de cómo no soltar prenda. Lean y juzguen el primer párrafo de lo que hoy publicó tardíamente en redes:
“La #FGEQuintanaRoo informa que, tras los sucesos registrados en una vivienda del municipio de Othón P. Blanco, donde fueron halladas tres personas sin vida, inició una carpeta de investigación, con el objetivo de esclarecer las circunstancias en las que ocurrieron los hechos”.
La vivienda del municipio de Othón P. Blanco puede ser de Calderitas o la Ribera del Río Hondo, y las personas sin vida habrían muerto por causas diversas. Uno queda en las mismas.
Un reportero me trae esta nota de niebla espesa y aviento su laptop al cesto de basura, porque no contiene un dato preciso.
Y no se trata de revelar nombres y apellidos de quienes murieron en la casa cercana al Súper Akí, ni de dar detalles de sus muertes o difundir videos y fotografías, sino de informar con rigor qué diablos pasó anoche o por la tarde en Chetumal.
La fotografía es de Reporteros de Banqueta.
