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El ex-gobernador que no se muerde la lengua

Algo hay que reconocerle a Mario Villanueva: tiene las pelotas bien puestas.

Mientras otros ex-gobernadores tiemblan cuando se le acerca un reportero, el chetumaleño no le saca al parche y externa sin filtro alguno lo que piensa.

Cuando a los ex-jefes del ejecutivo algún periodista les hace una pregunta incómoda, desesperados se retuercen como camarones en un comal. Mario en cambio, paladea, disfruta su respuesta.

Cuando habla Mario, tiemblan las piedras, escribió a manera de crónica  alguna vez un periodista. Y no fue mentira aquel escrito.

Si algo no le han podido quitar a Mario, es ejercer su pleno derecho a la libertad de expresión. A la hora de externar su opinión no se anda con remilgo. El dardo sale a velocidad endemoniada buscando la parte más sensible del objetivo.

En entrevista con los periodistas Javier Chávez,  Gonzalo Hermosillo y Miriam Chan, Mario le mandó un “piropo” a una alta funcionaria estatal y ardió Troya. La frase de apenas unas cuantas palabras corrió como reguero de pólvora por toda la comarca.

¡Uf, vaya polvareda la que levantó de norte a sur en San Caralampio!.

Si todos usáramos nuestra libertad de expresión como Mario, alguna veces saldríamos “trasquilados” pero, al final, de algo servirá si logramos que los funcionarios sean recatados a la hora de ejercer sus funciones.

Larga vida a Mario, el único ex-gobernante que tiene las pelotas bien puestas y le llama al pan, pan y al vino, vino.

Mientras en San Caralampio unos se muerden la lengua para conservar sus privilegios, Mario la suelta sin pedir permiso. ¡Y que arda Troya!.

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