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Ordinario resultó el IEQROO al pasarse por el “arco del triunfo” el artículo 134 del LGIPE

“Desde el cristal con que miro”

Miriam Chan

Permisivo y simulador; tolerante con la violación a las leyes electorales y tolerante al sentar precedentes de que, cualquiera con el poder del dinero suficiente, podrá pasar por alto la normatividad construida -en teoría- para permitir que la competencia por el poder rumbo a 2024 ocurra en términos de la mayor igualdad y equidad posible… ese es el Instituto Electoral de Quintana Roo, y así de maniobrero su Consejo General.

El Instituto Electoral de Quintana Roo violenta y se pasa por el “arco del triunfo” (como se dice coloquialmente hablando) el artículo 134 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), artículo que establece como causal de sanción la promoción ilegal de la imagen, frases, siluetas o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público o de algún partido político.

Entonces, la tarjeta “verde” del programa del gobierno de Quintana Roo denominada “Mujer es vida”, que en su imagen contiene un tucán, símbolo inequívoco de Partido Verde Ecologista de México (PVEM), podrá seguir circulando entre las beneficiarias sin ningún impedimento, ya que según el IEQROO “no encontró evidencia de mal uso” de los recursos públicos.

Con estas acciones, el ente electoral sienta precedente al violentar la ley y permitir a los integrantes del gabinete estatal hacer y deshacer a sus anchas con los programas y recursos públicos, al tiempo que queda evidenciado como un órgano servil al gobierno en turno, pero… ¿por qué el IEQROO decidió ignorar la violación al artículo 134 del LGIPE que a todas luces está más que visible? La respuesta parece tan simple: como que se vende al mejor postor.

Además de las tarjetas “verdes” con el tucán, están las playeras de los uniformes de la Secretaría del Bienestar con el lema impreso “amar a Quintana Roo”, frase que  lleva una doble connotación, es decir,  “aMara Quintana ROO”, juego de palabras que también hace referencia a la promoción personalizada de la gobernante en turno, y que evidentemente el IEQROO ha decidido pasar por alto, esto pese a que el mismo artículo 134 del LGIPE establece que ésta no puede incluir nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público.

El flamante artículo 134 no solo ha sido desdeñado por el órgano electoral local, sino que también ignorado por la oposición y es aquí donde nos preguntamos… ¿Dónde está José Luis Pech Várguez con su actitud rebelde y exigente de las legalidades, o acaso con el silencio está convalidando esas arbitrariedades? ¿Dónde está el impetuoso Pedro Flota, ese dirigente que marchaba por las calles de Chetumal y que nada ni nadie lo intimidaba? ¿Dónde está Reyna Tamayo; o es qué acaso su cercanía con la gobernadora le provoca hacer mutis?  No olvidemos que el silencio también habla. Lo que observo “desde el cristal con el que miro” es conformismo, opacidad y simulación tanto del órgano electoral como de los actores políticos quintanarroenses.

El expediente de la denuncia presentada por el PRD continúa abierto y según el IEQROO, este será sustanciado con pruebas de ambas partes involucradas, para determinar si existe alguna situación irregular y emitir una resolución y la sanción en caso de que corresponda, aunque no se tiene un plazo establecido para ello. En tanto, la entrega de las tarjetas “verdes” del tucán seguirán circulando por tiempo indefinido y sin ningún contratiempo.

El presidente de la república Andrés Manuel López Obrador siempre ha señalado que los institutos electorales solo sirven a los gobiernos de los estados, pero déjeme comentarle que ni ese servilismo va a salvar al IEQROO del “plan B” de la reforma electoral. El artículo 105 de la Constitución establece que cualquier reforma electoral tiene que ser aprobada en el mes de octubre, por lo tanto, el órgano local tendrá que recortarse a solo dos áreas generales, es decir, a la directiva y operativa, luego entonces habrá terminado sirviendo a su propio verdugo y de nada le habrá valido tanto servilismo.

Nos leemos la próxima semana “desde el cristal con el que miro”

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