Paquito el del barrio


“En el hospital y en la cárcel se conoce a los amigos”, dice una muy socorrida frase a la cual el monero y texticulero siempre trata de hacerle los honores como es debido.
El “viento” le trajo un rumor al susodicho. Paco Ortega anda algo quebrantado de salud, fue el comentario.
Con lo poco que le queda de sus dotes de reportero, el garabatero se abocó a localizar al conocido y respetado personaje que frecuentemente transmite a través de sus videos las dolencias que padece la siempre ninguneada capital del estado.
Lo localizó y sostuvo una larga y muy gratificante plática con el paisano que ha ocupado diversos cargos en los que ha demostrado ser de muy buena madera.

¿Quién no recuerda cuánta obra se realizó en poblados muy lejanos cuando fue titular del deporte?.
Allí, por cierto, se ganó a pulso propio el denominativo de PACUDE.
Eran bellas épocas aquellas cuando los servidores públicos en vez de llevar agua a su molino, velaban por el patrimonio de los quintanarroenses.
Paco, es el de siempre, derrochando optimismo por todos lados. En donde alguien podría ver un obstáculo insalvable, él ve una inmensa puerta abierta de par en par. En donde alguien podría estar soltando algún quejido, él suelta una sonora carcajada.
Paco, es Paco.
Es fiel a sus orígenes. Es barrio, es como la verdura al caldo, es la salsa de los tacos.

El monero, triste y cabizbajo al principio, después de hablar con Paco, salió fortalecido. Se olvidó hasta de la insultante cuenta del recibo de la Comisión Federal de Electricidad que recién cayó en sus manos.
Paco contagia con su optimismo. Es fuerte. Es roca maciza. Es un dique de contención en donde se estrellan las olas una y otra vez sin causar daño alguno.
El “pintamonos”, tras la plática, salió convertido en fan de Paco. Y quien no, ese personaje es digno de imitar en muchos aspectos.
Aquí en la comarca se le extraña.
Así que, ¡ánimo, Paquito el del Barrio!
Todavía quedan muchas calles por recorrer, muchas carcajadas por soltar y muchas historias por contar.
Y acá, en el barrio, te estamos esperando.
