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¿Qué onda con la Inteligencia Artificial?

Visión Intercultural

Francisco J. Rosado May
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Las noticias sobre inteligencia artificial, IA, se han intensificado en las últimas semanas, después del anuncio de varios expertos como Evan Hubinger, investigador de Anthropic, especialista en seguridad y alineación entre principios éticos humanos a la IA, prácticamente diciendo que había una probabilidad superior al 10% de que la IA pueda acabar con la humanidad en muy pocos años. Jacob Coxon declaró que están alarmados porque la velocidad de avance en IA puede igualar o superar las capacidades humanas.

Lo que hace algunos años era ciencia ficción en películas, hoy es motivo de lata preocupación. Antes de ChatGPT, Copilot, Gemini, Jasper, o Grock, entre otros conocidos como chat box, y antes de Siri y Alexa, la película 2001: Una odisea del espacio, de 1968, mostró humanos interactuando en forma fluida, conversando, con computadoras que podían tomar decisiones autónomas. En 1979 salió la primera película de la serie Viaje a las Estrellas, que ya contemplaba autonomía de robots, computadoras, y programación. La película Blade Runner (1982) mostraba la dificultad de distinguir rostros, textos y conversaciones artificiales de las creaciones de humanos. La saga de Terminator, que inició en 1984, con 7 películas hasta 2019, mostró cómo las máquinas, movidas por IA, se rebelaron contra los humanos. La película Her (2013) predijo la posible manipulación sicológica de sistemas operativos sobre humanos.

En la vida real hay ejemplos. En la invasión rusa a Ucrania se ha desarrollado tecnología de guerra con base en IA. Drones ucranianos están entrenados para detectar blancos rusos, por sus uniformes o por el contenido de un vehículo. Lo hacen mediante miles y miles de datos que se transforman en códigos binarios que guían al dron para que tome una decisión de atacar o no. CNN reportó recientemente de un ejercicio militar que casi termina en una confrontación entre Estados Unidos y China. Un reporte generado por IA mostró que un barco chino llevaba armas atómicas a Irán, por lo que se preparó el abordaje de la nave; pero a un oficial de alto nivel no le hacía sentido algo en la información. Corrieron de nuevo el proceso y encontraron un error en el reporte, la IA se había equivocado. El abordaje se canceló.

La IA está entre nosotros, sería un error no desarrollar estrategias para su uso adecuado. Cuando un artículo para publicar se envía a una revista, una de las pruebas iniciales para el proceso de publicación es saber si se usó IA en su elaboración. Es aceptable no más del 20% de IA en un artículo. A los reportes que entregan estudiantes en un curso se les debe hacer la prueba para saber si están abusando de la IA o no; por ejemplo, están Grammarly, Textpatrol, Justdone, Textguard, etc. También ya existen aplicaciones para revisar la calidad de un artículo científico que pueden usar académicos antes de enviarlo a publicación, están Jenni AI, Consensus, Scite AI, SciSpace, entre otros.

La IA mal usada violaría derechos humanos, podría crear nuevas armas biológicas en laboratorios, incrementar el plagio de conocimientos, hackear sitios bien protegidos, provocar un conflicto bélico, etc. Por eso se insiste en una regulación gubernamental de alto nivel que trate de manejar el temor de que una excesiva regulación brinda oportunidades para países enemigos. Tarea nada fácil pero indispensable de llevar a cabo bien.

Punto y aparte.

El feminicidio de la estudiante española Tacoronte parece haberse aclarado en un breve tiempo. ¿Por qué no se solucionan tantos otros casos con la misma presteza?

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