Cambiarle el nombre al aeropuerto de Chetumal es lo de menos; recibir mejor a los visitantes es lo urgente

Javier Chávez Ataxca
CAFÉ DE ALTURA
Otra vez aletea la propuesta de cambiarle el nombre al aeropuerto de Chetumal, incorporando al cercano Bacalar para colgarnos de su atractivo turístico. Y si bien la modificación tiene enormes ventajas, de nada servirá si la primera impresión de los viajeros es desagradable, fastidiosa y sufrida en extremo.
Quienes llegan a nuestra capital prefieren hacer un largo recorrido a pie con su equipaje para evitar los sanguinarios costos del servicio de transporte permanente. Y para conseguir taxis más accesibles van con sus familias por banquetas destrozadas y entre maleza, rumbo al cascarón del estadio de beisbol Nachan Ka’an y la Fuente Maya.
Recientemente el chetumaleño Jaime Aguilar Cheluja me mostró en un recorrido todas las bondades del Parque Ecológico Zazil, ubicado en las cercanías del aeropuerto. Me planteó que recorrerlo será la mejor experiencia inicial para los visitantes, ya que los recibe la mejor imagen de Chetumal y evitan las complicaciones, una tortura cuando solo quieres llegar a tu hotel o casa de alquiler.
Jaime Aguilar enumeró el potencial del Parque Ecológico que está en manos del Ayuntamiento capitalino. Las familias pueden hacer un alto reconfortante para comprar agua y algún alimento ligero, además de hacer alguna necesidad fisiológica. A la salida tranquilamente pueden tomar un medio de transporte.
Aguilar Cheluja es Consejero Ciudadano de Planeación de nuestro municipio capitalino.
El video inicial de Reporteros de Banqueta nos muestra una situación inaceptable, porque los viajeros avanzan como pueden en una avenida inundada y con el riesgo extremo para niños, imprudentes por naturaleza.
El reportero Herlindo Vázquez difundió ayer la postura del Presidente de Coparmex Chetumal, Josué Osmany Palomo Hoil, quien respalda el cambio de nombre de nuestro aeropuerto capitalino para incluir a Bacalar.
El cambio de nombre me parece un acierto –y le pueden agregar Calderitas, Mahahual y la Ribera del río Hondo, si gustan–, pero tienen que trabajar sin excusas para mejorar significativamente la primera experiencia de los viajeros, porque damos pena ajena.
