Tras tragedia en Chetumal, policías viales acusan condiciones precarias

(Diario Cambio 22)
A raíz del trágico doble homicidio y suicidio registrado la noche de este martes en la colonia Italia -donde un elemento activo de la corporación presuntamente privó de la vida a su ex esposa e hija de 16 años para posteriormente suicidarse-, policías viales rompieron el silencio para denunciar un clima severo de hostigamiento, precariedad laboral y sobrecarga de trabajo.
Los agentes señalaron que los trágicos acontecimientos no deben verse como un hecho aislado, advirtiendo que al interior de la corporación prevalece un entorno de constante presión psicológica y abusos administrativos que han deteriorado gravemente la estabilidad emocional de la tropa en los últimos meses.
En ese sentido, explicaron que la problemática se acentuó desde hace cuatro meses con el arribo de mandos provenientes de la extinta Policía Federal de Caminos, encabezados por Inspector Héctor Valdés, quien asumió la Dirección General de Tránsito, y Alfredo Nicolás López en la subdirección, quienes desplazaron del mando operativo al director Efraín Chávez.
Los uniformados indicaron que mientras estos mandos gozan de privilegios como franquicias mensuales de cinco días, el personal operativo enfrenta medidas represivas; cualquier queja es castigada con traslados punitivos a Cancún o con guardias incomunicadas en las torres de vigilancia del Centro de Reinserción Social de Chetumal.
Aunado al ambiente de acoso, la crisis operativa en las calles se agudiza por la falta de recursos, pues únicamente cuentan con 22 policías por turno y cuatro patrullas, obligando a transportar hasta cinco elementos en una sola unidad ante el marcado déficit de parque vehicular en la capital.
Asimismo, expusieron que las jornadas de trabajo para el personal administrativo y de campo fueron incrementadas desproporcionadamente a más de 12 horas diarias, con horarios de ingreso desde las 6:30 de la mañana y salidas que se extienden habitualmente hasta las 21:30 horas de lunes a sábado.
Esta excesiva carga laboral y la falta de descanso han desencadenado severos problemas en sus entornos familiares, situando a la gran mayoría de los agentes al límite de su capacidad psicológica sin que reciban acompañamiento o contención por parte de las autoridades de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Finalmente, los denunciantes lamentaron que, en lugar de brindarles apoyo institucional o psicológico preventivo, la respuesta de los mandos ante el agotamiento del personal sea el hostigamiento, las amenazas directas de despido, los descuentos injustificados en su nómina y el retraso en el pago de sus prestaciones ley.
