Crece la delincuencia en la zona centro de Chetumal por falta de vigilancia

(Diario Cambio 22)
La capital del estado atraviesa por un severo colapso en materia de seguridad pública, provocado por el flagrante abandono institucional en el que la Policía Municipal de Othón P. Blanco y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) mantienen a las familias chetumaleñas. Mientras las corporaciones policiales y sus llamados "grupos élite" son señalados de operar al servicio de intereses personales y de la cúpula gubernamental, la delincuencia común y el crimen organizado han tomado el control absoluto de las calles en la zona centro.
Durante el reciente fin de semana, la incertidumbre y el temor se apoderaron de los habitantes de la emblemática zona bancaria del primer cuadro de la ciudad, escenario de una oleada de robos a viviendas ejecutados en total impunidad. La ausencia de patrullajes preventivos permitió que los criminales ingresaran de manera sigilosa a los domicilios mientras sus ocupantes descansaban, sustrayendo alhajas, dinero en efectivo y pertenencias de valor sin que ninguna autoridad interviniera.
La gravedad de estos hechos obligó a que muchas víctimas optaran por no interponer denuncias formales ante el evidente clima de desconfianza y el temor hacia las propias corporaciones policiales. En varios de los casos, los residentes descubrieron la intrusión justo cuando los ladrones se daban a la fuga con sus pertenencias, arrancándoles no solo su patrimonio, sino el último reducto de tranquilidad y seguridad dentro de sus propios hogares.
Sin embargo, el episodio más drástico de esta escalada delictiva se registró entre las 5:00 y las 6:00 de la mañana en pleno centro de la capital, en el cruce de las avenidas Independencia y Othón P. Blanco, donde un comando armado interceptó violentamente a un joven para privarlo de la libertad a plena luz del día.
De acuerdo con los datos recabados a través de reportes policíacos y el testimonio directo entregado por testigos a los familiares, la víctima fue identificada como Eduardo Andrés Ávila Valencia, de 32 años de edad, quien se desplazaba a bordo de un vehículo Toyota Yaris de color azul, en compañía de dos jóvenes al momento de sufrir la emboscada.
El ataque fue perpetrado por al menos cuatro sujetos encapuchados y provistos con armas de fuego de alto poder, quienes viajaban a bordo de un automóvil compacto de color blanco, tipo Jetta. Los agresores le cerraron el paso a la unidad, encañonaron a los ocupantes y obligaron al joven a subir por la fuerza a su vehículo para posteriormente darse a la fuga con rumbo desconocido.
Ante la falta de respuesta inmediata por parte de las líneas de emergencia y la tardía reacción de las patrullas estatales y municipales, el padre de la víctima acudió a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE) para interponer la denuncia correspondiente, mientras familiares y amigos iniciaron una intensa campaña de búsqueda masiva a través de redes sociales para dar con su paradero.
Eduardo Andrés Ávila Valencia es de complexión grande, mide aproximadamente 1.80 metros de estatura, no tiene tatuajes y al momento de su privación vestía un short verde oscuro y una playera tipo polo azul marino. La ciudadanía exige a las autoridades el despliegue urgente de operativos de localización, mientras la indignación social crece ante un gobierno que prefiere blindar a sus funcionarios antes que garantizar la vida y la seguridad de los ciudadanos en Chetumal.
