Política

Esto es el colmo: sandía sinaloense en Chetumal

Chetumal, 14 de junio
Javier Chávez Ataxca

Un vendedor de frutas y verduras instalado en una avenida de nuestra qué herida capital inundó esta mañana su carpa gigante con cientos y cientos de sandías, un espectáculo llamativo. Antes de comprar la cucurbitácea le pregunté el origen y me sorprendió: “la traemos de Sinaloa”.

Pero más me asombró que paguen 75 mil pesos por el flete de un cargamento de 30 toneladas, 15 de ellas entregadas en Campeche y el resto en nuestra capital. Subir unos cuantos pesos al kilogramo del fruto de origen africano es la consecuencia inevitable para que resulte la compra gigantesca en los valles de la tierra de Pedro Infante, Lola Beltrán y algunos querubines.

Le pregunté la razón por la que no compra en Quintana Roo –por ejemplo, en el municipio maya de José María Morelos– y rechazó la opción por la bajísima calidad del fruto, quizá por una mala selección de variedades según su decir. Es por ello que la sandía nuestra no soporta varios días de almacenaje, a diferencia de esta de Sinaloa que uno de cada tres clientes compraba en el curso de la conversación.

Y me dijo que luego aquí venden sandía del segundo corte y con la planta agotada, por lo que el fruto es pequeño, paliducho e insípido.

Que haya sandía sinaloense en decenas de hogares de nuestra capital exhibe una jodida política maya caribeña para el cultivo de este fruto que intentaron consolidar en José María Morelos. Recuerdo el nombre de la empresa Procoissa y disculpen mi imprecisión porque eso ocurrió a principios o mediados de la década de los 90, por lo que queda fuera del alcance de San Google.

Es tarea de los tres órdenes de gobierno, comenzando por la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpe) manejada por la sureña Linda Cobos Castro, pero también del gobierno federal con “Sembrando Vida” y del presidente municipal de Morena, Erik Borges Yam.

La tarea involucra a mujeres y hombres del campo que deben reaccionar para aprovechar su tierra tan fértil y cultivar sandía y otros frutos, aprovechando su cercanía con Chetumal, Playa del Carmen, Cancún y Mérida.

Bravo por Sinaloa, pero está cabrón que nos apedreen el rancho.

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