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Alerta ambiental en Isla Blanca por desarrollo costero desmedido

(Novedades Quintana Roo)

El avance de la infraestructura hotelera e inmobiliaria sobre ecosistemas frágiles como Isla Blanca, en Isla Mujeres, incrementa de forma alarmante la vulnerabilidad de la zona frente a fenómenos meteorológicos, advirtió Jorge Alfredo Herrera Silveira, investigador especializado en ecología de zonas costeras y restauración de manglares.

El científico del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav)  señaló que el crecimiento desmedido exige una pausa urgente en el otorgamiento de licencias y construcciones para permitir la recuperación de los cuerpos de agua y de las barreras naturales que protegen al norte de Quintana Roo.

Herrera Silveira calificó como una decisión de alto riesgo la edificación de más infraestructura pesada o desarrollos de gran altura sobre Isla Blanca, al tratarse de una duna o isla de barrera constituida principalmente por arena y vegetación costera sensible.

«Isla Blanca es una franja muy delgada y la están haciendo todavía más vulnerable con las construcciones. Cuando venga un huracán, no se les haga raro que un hotel se venga abajo, porque se va a debilitar esa isla de barrera», advirtió el académico.

El especialista enfatizó que el esquema de desarrollo debió limitarse a clubes de playa sustentables sin cimentaciones permanentes, situando los centros de hospedaje en zonas continentales para no destruir los escudos naturales que amortigua los embates ciclónicos.

Con más de dos décadas de investigaciones en los sistemas lagunares de Chacmochuch, Manatí, Makax, Nichupté y Bojórquez, el investigador urge a las autoridades urbanas y al sector empresarial a detener la carga inmobiliaria y reevaluar el número de cuartos autorizados.Aunque la zona es la que se contempla de mayor crecimiento ya que hacía la zona se prevé aterricen más inversiones inmobiliarias. Costa Mujeres prevé alcanzar, al menos, 40 mil habitaciones. 

Añadió que una de las acciones para cuidar el ecosistema sería frenar las construcciones durante un par de años, ya que al vulnerar el paraíso se puede “matar a la gallina de los huevos de oro”.

Explicó que los ecosistemas costeros poseen una elevada resiliencia, por lo que un periodo de alivio de dos a tres años sin obras nuevas ni sobrepresión turística permitiría el inicio de una regeneración efectiva.

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