Envían de vacaciones al director de Transito; llega un ex comandante de la Policía Federal

Chetumal, a 28 de octubre de 2026
(Cambio22)
La desfachatez operativa y la imposición de mandos procedentes de la extinta Policía Federal cobró una nueva víctima institucional la mañana de este miércoles dentro de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), luego de que Alfredo Nicolás López asumiera de facto la titularidad de la Policía de Tránsito en Chetumal. La maniobra se concretó tras enviar a 15 días de vacaciones a Efraín García Chávez, un movimiento que al interior de la corporación es interpretado como la antesala de su retiro definitivo para ceder el control total a los grupos foráneos.
La llegada de Nicolás López a la cima del control vial capitalino no solo representa un atropello a la tropa local, sino un descarado ejercicio de ilegalidad orgánica. En la estructura formal y el organigrama oficial de la Secretaría de Seguridad Ciudadana la figura de “subdirector de Tránsito” simplemente no existe, por lo que el nombramiento autoasumido por este ex federal carece de todo sustento jurídico, configurando una abierta usurpación de funciones solapada por las cúpulas de la seguridad en la entidad.
Esta purga silenciosa no es fortuita, se trata del desenlace de un plan de desmantelamiento operativo que comenzó meses atrás con la llegada del grupo de ex policías federales a Quintana Roo. Desde que Héctor Valdés fue colocado a conveniencia como “director general de la Policía de Caminos y Tránsito del Estado” -otro cargo inventado que no figura en el marco legal institucional-, la figura de García Chávez fue sistemáticamente aislada y reducida a funciones meramente decorativas para abrirle paso al grupo foráneo.
El repliegue forzado del mando local hacia su domicilio por un presunto periodo vacacional confirma la captura total del área vial por parte de los ex elementos federales, quienes han sido severamente cuestionados en las últimas semanas por su falta de arraigo, desconocimiento de la geografía capitalina y por protagonizar escándalos de corrupción, acoso contra los oficiales a su cargo y los últimos hechos trágicos dela capital de Quintana Roo, que han sacudido a la corporación sin que existan consecuencias o investigación alguna sobre su desempeño.
Lejos de fortalecer las tareas de vialidad y garantizar la seguridad de los automovilistas chetumaleños, la SSC prefiere mantener una estructura paralela e ilegal donde se crean nombramientos al vapor para acomodar a incondicionales. Mientras la ciudadanía padece la falta de elementos capacitados en las calles, la corporación prioriza los arreglos cupulares para repartir el mando de la capital entre agentes foráneos que operan al margen de los reglamentos.
Con este “madruguete” institucional, la administración de la seguridad en Quintana Roo vuelve a dejar en claro su desprecio por la legalidad interna y por los policías de carrera local, entregando las riendas de la capital a una cúpula de ex federales que continúan acaparando áreas estratégicas a través de la simulación, el favoritismo y la invención de puestos burocráticos.
