Gilberto Guzmán de Dios, el papá asesino hecho humo al fugarse del penal de Cancún

Javier Chávez Ataxca
CAFÉ DE ALTURA
Hace dos años Gilberto Guzmán de Dios se fugó del penal de Cancún y se hizo humo; el mototaxista de 24 años fue capturado y vinculado a proceso, acusado de violar y matar a su hijo de dos años y de lastimar a su hijastro de seis.
La tentadora recompensa de 300 mil pesos no ha dado frutos desde que fue lanzada el 24 de octubre (2024) por la Fiscalía General de Quintana Roo, cuyo titular Raciel López Salazar dijo que el evadido avanzó por la avenida López Portillo, negando así su muerte en el penal, atizada por habladurías en las redes.
Incluso la búsqueda pronto dejó de ser prioridad para la Fiscalía, aunque de inmediato fueron separados de sus cargos Jorge Armando López Rosas y Sergio Javier Alcalá Encinas, director del penal y comandante operativo de la cárcel.
Originario de Teziutlán (Puebla), Gilberto fue aprehendido el 10 de octubre de 2024, acusado de homicidio calificado, violación y homicidio calificado en grado de tentativa. La tarde del 19 de octubre escapó y se hizo humo, hielo en el asfalto.
El hombre que según andan buscando está bajo tierra o camina muy quitado de la pena entre nosotros, sin remordimientos y con la enorme satisfacción de haber burlado a la justicia caribeña.
La vida de un niño cancunense de dos años fue cortada por su propio padre, pero el mundo se recuesta en el placentero olvido con la sugerencia más cómoda para todos: “A otra cosa, mariposa”.
