Amigos de la Ribera del río Hondo visitan a Mario Villanueva y uno llega de Cancún: el doctor y exdiputado Manuel Tacú

Javier Chávez Ataxca
CAFÉ DE ALTURA
Recuperándose de una dolencia que tendría a un joven inmovilizado en el camastro, el exgobernador Mario Villanueva Madrid fue ayer anfitrión de leales amigos de la Ribera del río Hondo que llevaron un borrego cocinado bajo tierra, consomé y buena conversación nostálgica y del escenario actual.
Su hijo Carlos Mario Villanueva Tenorio –exalcalde capitalino del PRI– y su sobrino aspirante Alejandro Alamilla Villanueva acudieron a la comilona que contó con tacos de Caldo de Mono, un nombre original identificado a la primera por los trasnochados chetumaleños de muchos ayeres.
Mario Villanueva aparece con bastón y reparte abrazos a la distancia, con una sonrisa y un gesto balsámico. Lo motiva su reencuentro con amigos de la Ribera, entre ellos Manuel Villanueva Olmedo, exlíder cañero y exdiputado local del PRI. Los de la comunidad de Cacao son francos y cordiales, como muchos hombres y mujeres de esa próspera zona agropecuaria de Othón P. Blanco.
La fortaleza del hombre de 78 años fue puesta a prueba en el convivio fraterno que contó con la presencia del doctor cancunense Manuel Tacú Escalante, diputado local del PRI al inicio de su mandato (en 1993) y que ahora lidera en Quintana Roo el partido nacional PAZ, de reciente creación.
Tacú desliza que Carlos Mario tendrá una encomienda en el PAZ y el aludido asiente, preparado para retornar al terreno resbaloso e impredecible de la política.
Mario Villanueva habla y fluye un caudal de palabras no comprometedoras, en sintonía con Morena. Lo que vaya a ocurrir en las alturas, que sea, expresa el hombre interesado en el renacimiento político del sur y en su futuro personal inmediato, anclado en Residencial Andara con la soñada esencia de su rancho El Mostrenco en el patio cubierto de plantas y árboles juveniles.
El exgobernador deja que se luzca Alejandro Alamilla Villanueva, uno de los aspirantes de Morena a la presidencia municipal capitalina. Escuchan atentos su padre Luis Alamilla Baños y el profesor Jorge Millián Narvaez, titular de Educación y miembro de la familia.
El sol es un comal gigantesco, al punto para echar tortillas a mano.
