Acusado de tocamientos por una jovencita influyente, la Fiscalía de Quintana Roo dinamita a prometedor atleta juvenil

Javier Chávez Ataxca
CAFÉ DE ALTURA
El joven y prometedor atleta quintanarroense Saúl Jared Pech Chi soporta un infierno en las garras de la Fiscalía de Quintana Roo, ya que una jovencita influyente lo acusó de tocamientos sexuales y desde hace un año ha sido tratado como delincuente destinado a la cárcel, sin hacer valer su presunción de inocencia.
Flanqueado por sus padres en una mesa llena de sus medallas, el joven de 23 años expuso su drama desgarrador en video y cómo su vida cambió en un parpadeo, del paraíso al averno.
Becado por la Comisión del Deporte (Codeq), era competidor de alto rendimiento en la especialidad de tiro con arco y perseguía su sueño de competir en los Juegos Olímpicos de 2028.
Cuenta que en marzo de 2025 una atleta acompañada por su madre lo denunció ante la Fiscalía del Estado por tocamientos indebidos, al regresar de una competencia. Según ella, los tocamientos los hizo en una camioneta al salir del aeropuerto de Cancún hacia Chetumal; iban más de diez pasajeros.
El caso fue asignado a la Fiscal Amalia Labastida Rodríguez, quien otorgó medidas de protección a la joven y desde entonces Saúl fue prácticamente condenado, sin que se hubiera iniciado una investigación, incluyendo entrevistas. Nada de nada.
Dijo que un año después la denuncia fue reacomodada para ubicar los hechos en Bacalar y así pudiera proceder la Fiscal Labastida. Incluso el joven permaneció arraigado en su casa y estuvo a punto de ser enviado al Cereso.
En el video se quiebra, solloza y hace esfuerzos para seguir leyendo ante la cámara.
“No me destruyan la vida por ser influyentes; solo pido justicia”, pide a la madre y a la jovencita que lo acusa.
La Fiscalía tendrá que revisar su desempeño, pestilente a la vista.
