Visión Intercultural
Francisco J. Rosado May
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“No puedo creer que después de aprobar los cursos de Maya los estudiantes no demuestran sus conocimientos”. Esta es una expresión común en los casos de cursos de Maya yucateco que se ofrecen en diferentes instituciones, incluyendo universidades. La situación es mucho más seria cuando se trata de estudiantes de origen Maya. ¿Qué pasa? ¿Cómo explicarlo?
Es posible encontrar en la literatura varias explicaciones, por ejemplo: “no se le da aprender lenguas”; “no tienen actitud de aprendizaje, no tienen interés”; “las lenguas requieren mucha práctica, se pueden perder fácilmente”; etc. Asumiendo que estas explicaciones son válidas, y tienen sustento en investigación, ¿por qué insistir en repetir una y otra vez las mismas formas pedagógicas de enseñanza de la lengua Maya si sabemos que varios estudiantes no van a retener el dominio de la lengua? ¿Por qué incluso algunas instituciones establecen como requisito un cierto nivel de conocimiento del Maya para obtener su título? ¿Sabemos el porcentaje de estudiantes que sí retienen y practican el idioma Maya y el porcentaje que no lo hace? También sabemos que es común que el uso del Maya está en decadencia, que los padres ya no lo transmiten a los hijos.
Cuando hablamos de fomentar la lengua y cultura Maya, debemos poner atención en varios factores, uno de ellos es el aprendizaje, lo cual es un proceso complejo en el que la cultura juega un papel relevante.

La lengua Maya, como otras que no se practican, puede olvidarse, cierto. Pero también, de acuerdo con investigaciones sobre el tema de “memoria escondida” se sabe que los humanos guardamos en alguna parte de nuestro cerebro remanentes de conocimientos que al activarse podemos mejorar los procesos de aprendizaje. Lo mismo sucede con el Maya.
De acuerdo con Rosalie Footnick la hipnosis puede promover la recuperación de una lengua perdida, está “escondida”. La autora publicó sus investigaciones en el libro “Language Attrition: Theoretical Perspectives”. John Benjamins, Amsterdam. 2007. La memoria escondida se considera memoria implícita, procedimental o inactiva. En otras palabras, aquellas personas que vivieron en un contexto Maya, expuestos a la cultura y a la lengua no han perdido realmente ese conocimiento, sino que de alguna manera desarrollaron un sistema de “inaccesibilidad a esa información”. La lengua está almacenada en el cerebro, por lo tanto, puede ser evocada con los estímulos adecuados. Al usar la hipnosis Footnick demostró lo anterior.

La memoria escondida no solo se manifiesta en la lengua, también sucede en muchas otras cosas. Este concepto ayuda muchísimo en entender cómo es que los Mayas y otras culturas que transmitieron información de generación en generación en forma eficaz, sin tener otras herramientas más que la palabra y la práctica, no solo no perdieron información vital, sino que lo fueron innovando. ¿Cómo explicarlo?

Los Mayas acuñaron una palabra/concepto que un estudiante de la maestría en educación intercultural de la UIMQRoo ha estado desvelando: K’a’ajsaj, la cual se traduce como recordar. La traducción demerita el verdadero alcance del concepto. K’a’ajsaj implica todo el proceso de recuperación de memoria, de volver a darle vida al conocimiento necesario para seguir viviendo e innovando; incluye los aprendizajes de acumulación de experiencia. Es, incluso, más complejo y completo que la hipnosis.

Vale la pena seguir estudiando el enorme potencial epistemológico del Maya para enfrentar exitosamente los retos del aprendizaje, no solo del idioma, de muchas otras materias. Vale la pena innovar en el aprendizaje de la lengua Maya.
Es cuanto.






