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Un prestigio tirado al inodoro

No siempre fueron tan chafas los presidentes municipales de Felipe Carrillo Puerto, hubieron quienes en verdad le dieron prestigio a esa posición, como empleados que son de la ciudadanía, a diferencia de otros, que se sienten monarcas y que pueden hacer y deshacer con el presupuesto público, entre otros excesos.

Pedro Ramón Peña Xicum, fue uno de los buenos.

Lo recuerdo siempre diligente y atento a cualquier problema que se generara en el entorno.

Cuidadoso de las formas, siempre supo domar los egos -esos pequeños demonios que a veces nos dominan por completo- para sacar a flote e imponer al servidor público que se debía a la ciudadanía sin distingo alguno.

Hubieron más, lástima que el espacio sea tan corto para mencionarlos a todos.

No sé qué sucedió de allá para acá.

Ni de cerca soy experto en el tema y no quiero meterme en arenas movedizas.

Me queda la impresión de que sociedad de aquel entonces como que se comprometía más con aquello de la moral y las buenas costumbres.

Alguna vez, por ejemplo, a un cantinero se le ocurrió llevar a tres chicas de rostro llamativo, de andar cadencioso y de piropo fácil, para que fungieran como meseras.

¡Uf, no lo hubiese hecho!.

Se armó la escandalera de inmediato.

La alarma fue generalizada.

Si no mal recuerdo, hasta plantones y marchas femeninas se hicieron al respecto.

La petición era directa, sin rodeo alguno: que el cantinero devolviera a esas chicas de donde las había traído, antes de que pervirtieran a los novios y maridos.

El “presi”, consciente de su responsabilidad social, metió mano de inmediato y las aguas volvieron a su cauce.

El presidente municipal escuchaba la voz del pueblo en vez de pitorrearse de ellos.

Hoy, da pena ver como han abaratado y frivolizado ese cargo tan importante en su tiempo.

Pudiera parecer nimio el asunto, y disculpen que mera mis narices, pero conozco a humildes mariachis (barrigoncitos y bebedores de tequila, como deben ser) que pudieron engalanar con mayor prestancia su noche del 15 de septiembre.

Pero no, la autoridad municipal de FCP prefirió a otro “personajazo” para darle “realce” a su evento.

¡Ah, si el pago, sustancioso seguramente, saliera de los bolsillos de la presidenta, ni quien dijera nada!.

Pero no, lamentablemente todos los contribuyentes aportan una pizca del billete para cumplir los caprichos de la presidenta.

¡Cuánta falta hace en aquellos rumbos un político que esté consciente de la responsabilidad que tiene entre sus manos!.

PD.- Y aclaro, no tengo nada en contra de la chica de fama efímera que viene, ella no tiene culpa alguna. ¿A quién le dan pan que llore?.

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