Acusado de agresión sexual, joven deportista chetumaleño es linchado por Marea Verde y da la cara con su abogado

Javier Chávez Ataxca
CAFÉ DE ALTURA
El joven deportista chetumaleño Saúl Jared Pech Chi sufre la toxicidad de nuestro sistema de justicia, lento y deshumanizado cuando así conviene y que no garantiza la presunción de inocencia, ultrajada por Marea Verde con su linchamiento con rostros cubiertos, como un Ku Klux Klan caribeño.
Una jovencita lo acusa de tocamientos sexuales a bordo de una Van, cuando iban con otros pasajeros del aeropuerto de Cancún hacia Chetumal. El asunto tiene que ser tratado con toda la seriedad y la Fiscalía debe hacer una investigación profesional, para detectar el delito o anunciar “falsa alarma”.
Lo inaceptable es dejar pasar un año con una investigación que no camina, mientras Saúl sigue en el limbo judicial y etiquetado como agresor sexual por esta agrupación feminista dominada por el prejuicio y el odio a los hombres.
Lamentablemente los acusados en nuestro país son culpables de antemano, aunque al final sean declarados inocentes.
