El Lord Cobarde de Playa del Carmen y una justicia que camina cuando quiere

Javier Chávez Ataxca
CAFÉ DE ALTURA
Un pleito provocado por dos mascotas invasoras detonó una reacción violenta en un fraccionamiento de Playa del Carmen, en 2017. Rodrigo Galán Gutiérrez –desde entonces conocido como Lord Cobarde– le dio una golpiza a Roberto Hugo González Cabrera y lo dejó cuadripléjico, aquella mañana del 20 de enero.
María Fernanda Salcedo Medrano –esposa de Rodrigo Galán– está involucrada en la salvaje agresión presenciada por el espantado y suplicante hijo de Roberto, de 11 años. El video indignó a medio país.
Ver video: https://www.facebook.com/share/v/1DGihMhADK/
Según Sanjuana Martínez (reportera de la Jornada), Rodrigo atacó con un arma de electrochoque y el hombre de 41 años quedó a su merced.
Ayer un Juez le negó el amparo a Rodrigo Galán y por fin podrá conocer la prisión, al agotársele el último recurso legal. La condena es de 10 años, por el delito de lesiones calificadas. También tendrá que pagar un buen billete por reparación del daño que mutiló la existencia de la víctima, porque atacó con ganas de matar.
Lo indignante es que en estos casos la justicia avance como caracol en un incendio forestal, ya que un agresor puede echar mano de un racimo de amparos y recursos legales con tal de evitar la prisión, porque los hombres y mujeres encargados de impartir justicia tuvieron toda la evidencia a la vista.
Es la justicia mexicana que galopa por consigna y a menudo es lenta e hiberna, como los osos polares.
