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Valiendo un cacahuate el proyecto

El ayuntamiento de Tulum es un polvorín que en cualquier momento hace ¡puuum! Y termina por destruir por completo las ruinas que aún quedan de la administración castañonista.

Hoy, literal, pusieron a parir chayotes al buen Adán Quintanilla, vocero del ayuntamiento, quien, con un semblante ad hoc al panorama de la actual administración (a punto del colapso) expresó lo primero que se le ocurrió para minimizar el impacto.

Y es que, contextualizo, por la mañana se había dado a conocer la noticia de que el tesorero municipal había sido detenido en el aeropuerto de Cancún al intentar abordar un avión para viajar a la ciudad de Monterrey, Nuevo León (al parecer una pistola en su equipaje causó el desaguisado).

Pobre Adán, lucía una imagen poética y devastadora a la vez, producto de una maroma de equilibrista novato al intentar explicar lo inexplicable, ya que, aparentemente, apenas estaba medio enterado del suceso y por lo tanto solo trató de salir del paso.

Lo cierto es que en Tulum andan hechos bolas y no hay para cuando mejore el asunto.

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