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Diego Castañón, el apestado de la Cuarta Transformación

Déjame te Cuento
Ángel Solís

Sin duda alguna quien ha brillado en la gira por Quintana Roo de la presidenta Claudia Sheinbaum, que inició desde la tarde de este jueves, es el alcalde de Tulum, Diego Castañón Trejo, pero por su ausencia y valemadrismo para gobernar una joya turística que transformó en infierno.

Con su equipo de colaboradores llegó a saquear este bello municipio, lo que explica que fuera apartado de todos los eventos, para no salpicar a la Presidenta.

Mediocre como futbolista profesional y ahora también como político, el alcalde de Tulum no pudo sostener un municipio que antes de la muerte de Marciano Dzul Caamal — por un enfermedad terminal— mantenía ocupaciones arriba del 80 por ciento; durante estos más de tres años al frente del ayuntamiento la ocupación hotelera no llega ni a los 30 puntos porcentuales.

Cobros de derecho de piso por parte de la delincuencia organizada y también de las autoridades municipales, como la Policía y Protección Civil, aunado a los representantes de Riesgos Sanitarios de la Secretaría de Salud Estatal, han provocado el cierre continuo de negocios y la pérdida de cientos de fuentes de empleos, impactando directamente en la economía de Tulum que depende en su totalidad del turismo.

Es evidente la falta de capacidad que tuvo Diego Castañón para dirigir un municipio con un presupuesto superior a los mil 400 millones de pesos en ingresos anuales; todas las áreas municipales se le desbordaron, con permisos ilegales de cambios de uso de suelo, licencias de construcción en zonas prohibidas, extorsiones de entre 15 a 20 mil pesos mensuales contra pequeños negocios y un sin fin de abusos que Diego Castañón no pudo o no quiso frenar.

Acostumbrado a publicar en redes sociales sus caminatas matutinas, entrenamientos de boxeo y hasta sus cascaritas de futbol con los empleados municipales, desde la tarde de ayer, cuando arribó la Presidenta a Tulum a solucionar los problemas que mantienen hundido a Tulum, su alcalde Diego está desaparecido.

Y siendo sinceros, su presencia no sirve de algo a Claudia Sheinbaum o a la gobernadora Mara Lezama; por el contrario, solo estorba.

Al menos debería usar sus redes para replicar la chamba que tuvieron que hacer los mandos superiores, ante su pobreza política y mediocre manejo de información que hay en su gobierno.

Y pese a todo esto, desliza que buscará una diputación federal para el 2027 (el segundo distrito con cabecera en Chetumal), o como premio de consolación una diputación local para encabezar la Jugocopo en la XIX Legislatura a partir de 2027.

Demasiado daño ya hizo Diego a Tulum y todavía amenaza con seguir mamando del gobierno.

Hay quienes restan en lugar de sumar en política. Se aventará Gino o don Rafa a alzarle la mano a Diego Castañón?

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